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sábado, 4 de septiembre de 2010

Mañana: a 35 años de la separación de Sui Géneris

La historia de Sui Generis comienza en 1969 cuando Charly García y Nito Mestre se conocieron mientras cursaban sus estudios secundarios en el Instituto cívico militar Dámaso Centeno.

El grupo disfrutó de una gran fama y popularidad durante la primera mitad de la década del 1970, algo que perdura hoy.

En 1975, Sui Generis empezó a tener problemas internos. El 5 de septiembre de ese año, la banda se despidió con dos recitales en la misma noche. Al menos 30 mil personas sellaron el adiós de este grupo argentino.

A partir de este concierto se grabaron los álbumes Adiós Sui Géneris, I, II.

En 1994 fue editado Adiós Sui Generis III, con temas grabados en los recitales de despedida en el Luna Park, que fueron descartados en la edición original.

Fuente: Telam / Vía DMH

Mañana a las 16:00 horas, en la Plaza Roma, se hará un homenaje a Charly García y Nito Mestre. Será hasta aproximadamente las 19:00. SNM!

martes, 24 de agosto de 2010

Nito Mestre: "No hago música pasatista"

Armónico y sensitivo hasta para pedir un café. Libre de caprichos y de mirada bucólica. Clásico. "De colección\', redondeará el cantante folk-rock que conformó Sui Generis junto a Charly García en los 70\' -y desmiente separación por envidia de genio-, que celebró los 30 años de su obra maestra 20/10 "con los músicos de pasado y los de ahora\', que superó su alcoholismo "pidiendo ayuda\' y que otra vez mostró, en el Auditorio, su relieve orquestal (ver recuadro).

- ¿A qué se debe el Nito sinfónico? ¿Parte de la audacia Mestre?

- (risas) Si fuera por mí tocaría una vez al año con orquestas. En realidad, de chico me gusta la música clásica porque mi padre era violinista y recuerdo que las primeras veces que toqué con una orquesta sinfónica fue con Sui Generis. Después cuando vine a San Juan, que fue lo que filmamos y grabamos en el 2007 con la orquesta de la Universidad de San Juan. No hay mucha experiencia en estos casos en Argentina. Creo que los únicos fueron Cerati, Memphis y yo.

- ¿Cuál de los temas del concierto es el más emotivo para vos?

- Creo que "Flores en el mar\'. Es una canción que está en Flores de Nashville (2010) y que se la dediqué a mi madre (NdR: falleció en el 96\'). Habla de una promesa que la cumplí cuando fui a arrojar sus cenizas al mar de Mar del Plata con sus flores favoritas.

- Hablando de favoritos. ¿Qué es lo más importante que festejaste de los 30 años de 20/10? (NdR: el 12 de agosto ofreció un recital alegórico en el ND Ateneo)

- El hecho de haberme reencontrado con los músicos del pasado y los de ahora. Fue como una reunión de amigos. Fue también una pequeña excusa para terminar lo que empecé hace 30 años y presentarlo 30 años después. Fue un placer y el público se mostró muy agradecido.

- ¿Y qué público te sigue? ¿El retro, el que aprecia una calidad que se perdió o el que valora el compromiso de tus letras?

- El que tiene de alguna manera esa cosa clásica y cuna de buena música, que les gusta la lectura, la buena película...

- Intelectuales...

- Pero con cierta sensibilidad especial. No hago música pasatista y para olvidar. De ahí lo de 20/10. Es una manera de que perdures en el tiempo y mostrar crecimiento.

- Ganarle la batalla al alcoholismo también fue un crecimiento ¿Cómo lo conseguiste?

- Pidiendo ayuda. Yo diría que fue una hermosa batalla porque la tomé como un juego que me puso la vida adelante para que lo pueda ganar. Yo la enfrenté pero el de arriba me dio una mano grande. No creo en lo de "autosuficiente\'. Hay que pedir ayuda.

-
Aznar no descarta el regreso de Serú Girán ¿Vos tampoco el de Sui?

- No está en mi cabeza en este momento pero tampoco lo descarto. Tengo muchos planes actuales y estoy focalizado en mi gira.

- ¿Se separaron por una fricción de egos? Decían que celabas la maestría de Charly...

- Para nada. La separación fue porque estabamos aburridos y cansados de tocar en los mismo circuitos. Nos empezamos a desgastar. Cuando la gente empezó a venir menos lo tomamos como un indicio. No daba para más. No sé por qué inventaron eso, cero realidad.

- ¿Cómo ves al García 2010?

- Creo que volvió a tener la timidez del colegio y tiene un largo camino para recorrer todavía. Pero lo va a lograr.

- ¿Cómo se define Nito Mestre a los 58 años y con pelito largo incluido?

- (risas) Algo de rebelde conservo pero me defino como un cantante clásico. Te diría que soy como el primo de todos. No quiero ser primero, eso ya pasó. Lo más importante es ser feliz y hacer feliz a otros. Con eso, satisfecho...

lunes, 26 de julio de 2010

Nito Mestre celebra 20 años de carrera solista

"A `20/10` lo tomo como a un disco muy importante para mí porque venía de unos años con Los Desconocidos de Siempre (María Rosa Yorio, Alfredo Toth, Rodolfo Gorosito, Ciro Fogliatta, Mono Fontana) y hacer mi primer álbum solista implicaba salir a mostrarme", evaluó Mestre en charla con Télam.

"Hoy tiré viejas hojas”, "Espero siempre por vos”, "Contigo que pasa”, "Enero va”, "El mar de esta locura”, "Afuera de la ciudad”, "Oh! El poder de la mente”, "Los remolinos de la inocencia”, "Distinto tiempo” y "20/10”, conformaron el repertorio registrado en el que se considera uno de los mejores trabajos de Mestre.

El vocalista y compositor recordó que "en aquel momento tuve la idea de ponerle de título al disco mi número de teléfono. Pero a la semana de la salida (ya en 1981) tuve que ir a Entel (la empresa telefónica estatal de entonces) para cambiar el número porque era impresionante la cantidad de llamados que recibía. Lo que empezó como un juego terminó en complicaciones".

Lejos de aquel momento, Nito confesó que "poder reeditar este trabajo me llena de pasión y la verdad es que estoy muy expectante por el vivo porque quiero que sea una verdadera reunión de amigos".

De cara al recital del 12 de agosto a las 20.30 en la sala sita en Paraguay 918, prometió "una verdadera celebración con amigos que pasaron por aquella grabación como el Mono Fontana, Lapo Gessaghi, Carlos Tribuzi, Pablo Fernández y Pedro Aznar”.

Mestre, quien además estará secundado por su banda actual que integran Ernesto Salgueiro (guitarras, coros y dirección musical), Fernando Pugliese (teclados, coros), Juan Pablo Maicas (bajo), Vladimir Nikolaiczuk (batería y percusión) y Eduardo Cautiño (guitarra eléctrica, acústica y coros), avisó que "si el `Ruso` Lebón y Charly (García) tienen ganas de venirse, sólo tienen que entrar".

Con "20/10”, el intérprete dio inicio a un camino solista que incluyó otros títulos importantes como "Escondo mis ojos al sol" (1983), "Nito" (1986), "Tocando el cielo" (1991), "Colores puros" (1999), "Años" (2002), "Mestre" (2005) y el más reciente "Flores en Nashville" (2009) un EP que se editó, además, con un DVD con 13 clásicos propios y de Sui Generis que registró junto a la Orquesta Sinfónica de San Juan Feliz por el presente de su trayectoria musical, contó que "después del Ateneo hay muchas cosas para hacer como por ejemplo los conciertos en el exterior con orquestas sinfónicas y shows que ofrezco junto a mi banda por el interior del país”.

"Además -agregó el músico- siempre están latentes los recitales compartidos con Silvina (Garré), algo que se inició como un encuentro medio casual y ahora es un espectáculo que se instalado en el gusto del público”.

El artista consideró que las versiones acerca del posible regreso de la recordada formación Porsuigieco (Raúl Porchetto, Sui Generis, León Gieco y María Rosa Yorio), "la veo muy difícil”.

"Me llegaron unos chimentos sobre esa posibilidad pero no hubo nada concreto”, aseguró antes de dejar la puerta entreabierta para una nueva vuelta de Sui Generis, el emblemático dúo que formó con Charly García.

Mestre aseguró que "veo mucho más viable el regreso de Sui Generis, que es algo que siempre está presente y únicamente hay que decidirlo”.

En el mismo sentido, indicó que "con Charly podemos volver al ruedo en cualquier momento, pero a lo mejor ahora no es el mejor tiempo porque tenemos muchas cosas para dar por separado".

Fuente: Telam

martes, 20 de julio de 2010

Pequeñas anécdotas de un final anunciado

El chau, chau, chau amplificado y con eco no lo inventó Marcelo Tinelli. Fueron "las últimas palabras" de Charly García el viernes 5 de setiembre de 1975, cuando un Luna Park encendido y repleto celebraba la despedida de Sui Generis. Despedida mítica si las hay, aunque Adiós Sui Generis fue, en realidad, el comienzo del fin. Un fin que tuvo su escenario en un galpón de Caleta Olivia. Y también: el principio de algo. No sólo de la carrera "cada uno por su lado" de Charly y de Nito Mestre, sino también de la segunda etapa del rock nacional. Hay un antes y después de esos dos legendarios conciertos que arrastraron a 30 mil fans al templo del box...


La idea

"Lo de Adiós Sui Generis fue idea mía —dice Charly—. Me inspiré en el Goodbye de Cream (disco despedida del power trío de Eric Clapton que se separó en 1968), donde los tres usaron galeras. Al ver la cantidad de gente que nos venía a ver a los shows se me ocurrió juntar a todo el mundo".

Según Nito Mestre, la idea "fue de Jorge Alvarez", productor de la banda, y su principal impulsor.

Quizás por qué

"Me parecía bueno separarse en ese momento —sigue Charly— porque yo estaba muy copado con los teclados y las posibilidades musicales que me daba la electrónica. Estaba un poco cansado de hacer lo mismo y el piano solo en vivo casi no se escuchaba. Jorge Alvarez no entendía muy bien que quisiéramos separarnos, pero se puso las pilas y salió un buen final".

"Estábamos hartos de hacer el mismo circuito —confirma esta vez Nito—: los shows de 35 minutos, de recorrida de clubes en una misma noche, los conciertos en colegios, las giras por el interior. Y al exterior ¿cuándo? Tocamos una vez en Chile y una en Uruguay. Punto. Y cuando la gente ya sabía todos los temas, era un gasto. Podíamos mover la boca y daba lo mismo. Hemos llegado a cambiar instrumentos, hacer cualquier cosa arriba del escenario, total la gente seguía".

Nito habla, y los recuerdos se entrelazan en una cadena interminable. "Además —sigue— había salido Instituciones, habían entrado Rinaldo Rafanelli (bajista) y Juan Rodríguez (baterista), y nunca podía faltar el solo de bajo, el solo de batería, el solo de teclado. ¡Eran los 70! Yo, mientras tanto, yo me iba a tomar un té. Los shows se empezaron a hacer de goma. y empezaron a ser más aburridos para adentro. Los solos funcionaban como una rebeldía de los músicos para que la gente no cante todo el tiempo. Había algo de: ¡dejame cantar a mí también!".

Nito Mestre le da vueltas al asunto de la separación. "Otro factor era que yo me había ido a vivir con Rinaldo a una casa en Saavedra que bautizamos la rinaldería porque todo el mundo paraba ahí. A veces éramos catorce viviendo en la misma casa. Con David Lebón vivimos como cuatro meses. Era el quinto Sui Generis, siempre estuvo con nosotros. Charly estaba viviendo con María Rosa (Yorio), y nosotros estábamos solteros. Si él salía con nosotros se le complicaba. Entonces nos veíamos para ensayar y a veces ni eso: 'si ya tenemos todo ensayado'. Eso contribuyó a un distanciamiento. A comienzos del 75 hicimos un Coliseo, que fue muy lindo, y después no pasó nada. Un día Charly me dice: 'Che, nos tenemos que separar'. Yo también estaba aburrido. Se lo dijimos a Jorge Alvarez y él planteó algo diferente: cuatro recitales en el Teatro Astral a la mañana. Hicimos el primero y salió todo mal. Ese mismo día tomamos la decisión de separarnos. Fue mientras comíamos un asado. A Alvarez se le ocurrió lo del Luna Park. Entonces vino la mejoría antes de la muerte: como teníamos un objetivo y empezamos a vernos más para ensayar nos entusiasmamos".

Detrás del telón

Charly dice: "Las entradas se vendieron rapidísimo. Me acuerdo que me pasé con un amigo dando vueltas alrededor del Luna Park antes de entrar, viendo a la gente".

Y Nito recuerda: "Me llamó muchísimo la atención porque estaban desde el día anterior haciendo fila. Ahí me dí cuenta del fanatismo. Y después, el frío del Luna Park. Porque cuando entré y lo vi, tan gris y tan frío, era extrañísimo. La prueba de sonido: hacías a y sonabaaaaaaaaa. Asustaba. Antes de empezar, me asomo por el telón y empiezo a mirar a la gente, y sigo, y sigue habiendo gente arriba, por todos lados. Lo llamo a Charly y ahí caímos en la cuenta, estábamos los dos mirando como pibes y dijimos: '¡Mirá lo que hicimos!' Encima, multiplicado por dos. En un momento Charly dijo: 'Les tengo que pedir que se vayan' porque nos apuraban: 'Hay trece mil pibes afuera, así que tienen que terminar a tiempo".

Bancate ese defecto

"Guardo un super recuerdo de esa noche —dice Charly—. Fue un impulso importante para poder seguir con lo mío sin tener que atarme a una manera de hacer las cosas. Yo tenía ganas de hacer un grupo más instrumental y con Sui Generis hubiéramos alienado a la gente. La máquina de hacer pájaros era diferente, la ropa con la que vestía las canciones era diferente".

Y hablando de "ropa", las diferencias se hicieron bien notables ese 5 de setiembre de 1975. Charly apareció con galera, zapatillas y smoking blanco, y estrenó su barba y bigote bicolor, que aportaba un aire "viejo" a esa cara de nene de 23 años. Nito, en cambio, "imberbe", llevaba puesta una camisola colorada, pantalones y alpargatas blancas.

¿Por qué la barba? "Fue una forma de mostrarme un poco más verdadero —dice ahora Charly—. Antes no usaba bigotes y fue una reafirmación del defecto como virtud, un acto freak. Como en la escuela me obligaban a escribir con la derecha siendo zurdo. Mi tema Bancate ese defecto lo explica bien: la persona que es diferente no tiene que abrumarse".

La prehistoria

Los dos recitales, que arrancaron a las 20.30 y que duraron en total cinco horas, resumieron el recorrido de la banda que se formó en 1969, en tiempos de secundario en el Instituto Sociedad Militar Dámaso Centeno. Empezaron como sexteto, pero con el tiempo fueron decantando hasta formar un dúo al que sumaron bajo y batería. Mayo de 1971 fue la fecha que marca el comienzo, con un ciclo de recitales en la sala ABC, al que se sumaron músicos como Luis Alberto Spinetta, Emilio del Guercio, Pedro y Pablo. Luego vinieron las presentaciones en Mar del Plata, y el representante Pierre Bayona se contactó con Jorge Alvarez, productor de Microfón. Firmaron contrato con el "pesado" Billy Bond, que, aunque los trataba de "blanditos", supo ver el filo de ese dúo musical.

Entonces, en escala ascendente, vinieron Vida, Confesiones de invierno, Pequeñas anécdotas sobre las instituciones. Este último fue el disco censurado: no entraron los temas referidos a los militares y a la policía, Botas locas y Juan represión. Pero sí, curiosamente, el que habla de la censura, Las increíbles aventuras del señor Tijeras. "Me parece que el disco quedó mejor, me gusta más Tango en segunda que Botas locas —dice Charly—. Me parece lo mejor de Sui Generis. Marca la preponderancia de los teclados y de la cosa menos sinfónica y más psicodélica".

Cuatro hippies van

A 3 mil pesos de entonces la entrada, con los dos shows se recaudaron 180 millones de pesos. "Nos pagaron cinco mil dólares a cada uno, que en ese momento sería mucho más que ahora. Nos duró desde setiembre del 75 hasta febrero del 76. Porque nos fuimos a vivir a un hotel, el Impala, de Libertad y Arenales. Cada uno tenía su cuarto y empezaba su historia: Charly con La máquina... yo con Los desconocidos de siempre. Y ahí se mudó la rinaldería. Todo el mundo venía todo el tiempo y nos quedamos sin nada."

El recuerdo de Charly es, otra vez, diferente: "Me acuerdo cuando fuimos los cuatro Sui al banco a cobrar. Teníamos todos el mismo cheque por la misma cantidad, éramos cuatro hippies y los tipos del banco no lo podían creer, no tenían ni idea de quiénes éramos. Parte de mi plata fue para los teclados".

El verdadero adiós

Al terminar el show, se dispersaron, Charly se fue caminando por Corrientes con María Rosa Yorio. Nito se tomó un taxi, paró a comprar Crónica y se fue solo a comer a una pizzería.

"Era como ser anónimo y famosos al mismo tiempo —dice Charly—, la noticia no salió en ningún lado, eran tiempos oscuros y de alguna manera el recital fue una buena bombita, un plan bien ejecutado. Los recitales eran una trampa para ir preso, pero salió todo bien, fue una demostración de algo que no se veía y tuvo que ser aceptado por voto popular".

Después del cimbronazo, vino el entusiasmo. Estaba la película de Bebe Kamín, salió el álbum doble del recital. "Si nos fue tan bien por qué no seguir" fue el planteo. Entonces planearon un disco, Ha sido, que, como dice Charly, "no fue". Y empezaron una gira que tuvo un final infeliz, a fines de setiembre en Caleta Olivia. "Fuimos a tocar a un galpón y pusieron un escenario muy por encima de la gente —dice Nito—. Habría doscientas personas y hacía un frío de cagarse. Cuando volvimos, veníamos cada uno en un auto. Atrás salió la camioneta con los instrumentos y más atrás, Rinaldo con Juan. Cuando llegamos al hotel nos informan que la camioneta había volcado en la curva de la muerte, y que se habían desparramado todas las cosas. Es una curva muy conocida sobre un acantilado y abajo está el mar. El tipo que manejaba estaba puesto, volcó, la batería quedó partida al medio, el mini Moog en la barranca".

"Fue la confirmación material de que la cosa no iba más. La tapa de Adiós Sui Generis ya estaba decidida, sino la imagen de todos los instrumentos en la playa hubiera sido la contratapa", dice Charly.


El viernes 5 de septiembre, Clarín anunciaba en tapa: "Extremará el gobierno la lucha antiterrorista". Isabel Perón se reunía ese día con los "comandantes generales". López Rega tejía las redes de su Triple AAA. El sábado 6, la noticia fue: "El ejército va a intensificar su lucha contra la subversión". La suerte de la Argentina estaba echada. El adiós de Sui Generis coincidía con el fin de la inocencia y el comienzo del terror...

miércoles, 14 de julio de 2010

La cinta "perdida" de Sui Géneris

Hace mas de 40 años un adolescente Charly García de 17 años hacía, sin saberlo, su primer grabación.

Aquí la historia casi desconocida de esta cinta contada por un testigo privilegiado de los hechos:

“El fondo de la casa marplatense de veraneo de mi viejo daba a la de Nito, y se veían todos los veranos durante cada uno de los eneros. Por ese entonces eran chicos que jugaban. Mi abuela se acuerda de que Nito solía entrar a la casa en bicicleta hasta llegar a la cama de mi papá para despertarlo. Pero Nito creció y conoció a Charly García y un verano apareció con él.
Un día, en un cumpleaños de mi viejo (nadie se acuerda el año preciso, pero fue cuando mi papá cumplió 15 o 16 años, en el 67 o 68) se pusieron a cantar con dos guitarras criollas, a manera de fogón. También estaba Alejandro Correa. Fue entonces que, en el living de la casa de mi abuelo y con portazos de fondo, mi familia registró este material en un grabador de cinta abierta tipo los viejos Geloso, pero marca Philips.
Después mi viejo y Nito dejaron de pasar sus vacaciones en Mar del Plata y la cinta quedó arrumbada junto con el grabador en la casa de mi abuela. Yo la encontré más de 25 años más tarde, cuando mi tía me dijo que en el grabador debían estar todavía las voces de Nito y Charly. Yo le dije: "¿Cómo?" y, a partir de entonces, empecé a hacer andar ese aparato medio muerto, lleno de polvo, haciendo girar uno de los carretes con el dedo porque el motor andaba mal. Para mí, que soy músico y además fanático de Charly García, esa cinta fue un hallazgo casi milagroso. Tenía 13 o 14 años y siempre me identifiqué mucho con la música de Sui Generis. Como escuchar la grabación en el Geloso era un poco incómodo, decidí masterizarla y pasarla a un compact disc.
En marzo de 1999, después de mucho esfuerzo y de llamar a su manager varias veces, pude hacerle llegar una copia de la cinta a Charly García, que en el momento no hizo mayores comentarios al respecto. Cuando le pregunté si la quería me dijo:
"¿Para qué?". Pero algunos días después lo llamé y me dijo que el material le había parecido buenísimo. Y me contó que los temas que habían grabado eran:

-Lava la ropa, Juana (de Charly).
-Una canción de Alejandro Correa.
-Perfidia (el bolero, cantado por mi tía María con coros de Charly y Nito).
-Maten a Juan (de Charly)
-No pibe (de Manal)
-Un tema más de la autoría de Charly.
-Digo de vos(de Charly).
-Otro bolero que cantó mi tía.

Para mí fue un honor haber tenido este material en mis manos y habérselo hecho llegar a Charly y a Nito.”

Por Xavier Lospennato*
*Es el hijo de Mingo, un amigo de la infancia de Nito Mestre. Además es profesor de guitarra.

Publicado por Clarín / año 1999

martes, 13 de julio de 2010

El nuevo material de Sui Géneris

La discografía completa del emblemático y legendario dúo Sui Generis, que integraron Charly García y Nito Mestre, fue reeditada a 35 años de su separación, en formato de digipack.

El sello multinacional Sony Music lanza al mercado los discos: "Vida" (1972), "Confesiones de invierno" (1973), "Pequeñas anécdotas sobre las instituciones" (1974), "Adiós Sui Generis I" y "Adiós Sui Géneris II" (1975).

Hacia fines de 1972 García y Mestre (Sui Generis) grababan su álbum debut "Vida", posterior al primer simple ("Canción para mi muerte" y "Amigo vuelve a casa pronto") y el 5 de septiembre de 1975 se despedían con doble función en el Luna Park ante 30 mil personas.

Se cerraba así el ciclo de la banda que popularizó al rock argentino. Atrás quedaba una discografía de tres L.P. de estudio, un simple con un tema nunca incluido en sus discos, canciones censuradas y los dos discos con el testimonio de los shows del Luna.

"Vida" fue grabado para el sello Microfón de la mano de Jorge Alvarez con varios músicos de La Pesada del Rock and Roll como invitados: Jorge Pinchevsky en violín, Alejandro Medina en bajo y Claudio Gabis en guitarra.

"Canción para mi muerte", "Necesito", "Estación", "Quizás, porque", "Mariel y el capitán", "Dime quien me lo robó", son algunos de los temas que con el tiempo se convertirían en clásicos.
Mientras que "Confesiones de invierno", llegó luego de llenar el teatro Opera en el año '73.

Desde el comienzo reflexivo de "Cuando ya me empiece a quedar solo" pasando por "Bienvenidos al tren" o "Confesiones de invierno" o la crítica a la sociedad en "Aprendizaje" hasta un final épico con "Tribulaciones, lamentos y ocaso de un tonto rey imaginario o no".

En este disco participan, entre otros, David Lebón en guitarra, Rodolfo Mederos en bandoneón, y León Gieco en armónica. En esta nueva edición incluye como "bonus track" el tema "Alto en la torre".

Por su parte "Pequeñas anécdotas sobre las instituciones", marca un año 1974 donde muestra a Sui Géneris definitivamente como una banda de rock con Rinaldo Rafanelli en bajo y Juan Rodríguez en batería.

Los nuevos instrumentos que Charly trae de Estados Unidos como el moog y el sintetizador de cuerdas le dan un nuevo color a sus composiciones. También empieza a tener problemas con la censura de la época lo que le vale que tenga que reemplazar temas o cambiar sus letras como en "Instituciones", "Las increíbles aventuras del Sr. Tijeras" o "Para quien canto yo entonces".

Participan, entre otros, David Lebón en guitarras, Carlos Cutaia en órgano, León Gieco en armónica, María Rosa Yorio en coros y Oscar Moro en batería. Esta edición incluye los temas censurados "Juan Represión" y "Botas locas".

Finalmente "Adiós Sui Generis I y II", es el registro en vivo del recital despedida del 5 de septiembre de 1975 en el estadio Luna Park, donde más de 30 mil personas se juntaron para ser protagonistas de los últimos shows y todavía queda en el recuerdo la multitudinaria marcha de los fans desde Corrientes y Bouchard hasta el Obelisco cantando "Canción para mi muerte".

La presente reedición posee como bonus tracks, 6 temas que habían quedado afuera de la grabación original de 1975.

Fuente: Los Andes

domingo, 11 de julio de 2010

Hace un tiempo atrás: Entrevista a Alejandro Correa (bajo de Sui Géneris)


Para los que les gusta la historia temprana de Charly García les dejo algo de Sui Generis, es de un reportaje que le hizo Simón Zarub a Alejandro “Pipi” Correa el bajista original de Sui Generis. Es medio largo pero tiene cosas que pocos saben. Recomiendo que la lean.

“El asunto es así: Sui Generis era un grupo de chicos del secundario, incluso es la fusión de dos grupos distintos.
“To walk Spanish” era un trío que arma Charly –siempre fue Charly, lo que sucedió es que los tarados de Microfón lo cambiaron porque suponían que era un error la "y"- que tocaba alternadamente y según el tema el piano o la guitarra, conmigo tocando también alternadamente la guitarra y el bajo y con Beto Rodríguez en batería. Cantábamos en inglés, y yo hacia las letras en reemplazo del padre de Charly que era el letrista original. Luego empezó a hacer sus propias letras en ingles. En realidad me relaciono con él porque yo sabía inglés.
Mi formación musical para la época era más que escasa al lado de la de él, que además del famoso oído absoluto, ya leía, escribía y había estudiado desde los cuatro años. Era un auténtico niño prodigio, que podía tocar Chopin o tocar “de una” los acordes de los temas de los Beatles o de los Byrds, que era un grupo que nos volaba la cabeza. Esto empezó a suceder cuando nos conocimos en segundo año del secundario. Es decir, teníamos ambos unos trece o catorce años. Con esta “formación” siempre nos faltaba algo: o un bajo o una guitarra. Entonces aparece Juan Belia, que no era del mismo colegio y tenia dos grandes virtudes: tocaba decentemente la guitarra, al menos para los parámetros de la época y lo que era todavía mas importante... tenía guitarra y equipo recién llegados de Estados Unidos, donde había vivido hasta esa época. No quedaban dudas entonces de quien iba a tocar el bajo. Por eso era el bajo o la nada. De todos modos y por la verdad histórica y por mi aprecio por Juan, digamos con toda claridad que el tipo tocaba muy bien.
Un tiempo después aparecen Los Gatos que cantaban en español y casi al mismo tiempo nos enteramos que en la división de cuarto año donde habíamos caído – ya estábamos en cuarto año- había otro grupo donde estaban Carlos Piégari, Nito Mestre, Hugo Milione y un flaco más que no me acuerdo el nombre y que como Juan, iba a otro colegio. Carlos no solo tocaba muy bien la guitarra, sino que aparte escribía muy bien, hacia canciones y si bien no era Charly, era bárbaro poder juntarnos con él por que escribía muy bien. El grupo de Piegari se llamaba “The Century Indignation”. Un día hablando llegamos a la conclusión que si Piegari venía con nosotros, íbamos a andar mucho mejor y entonces se lo proponemos. Él pone como condición que venga Nito. Y a Charly, Beto y yo, que estábamos en las tratativas, no nos pareció mal. Ahí aparece por primera vez Sui Generis, el original grupo grande que va a durar hasta terminar el secundario. Después y de a poco se va desintegrando hasta quedar en dúo. Uno de los primeros que emigra soy yo. Cuando el colegio se termina esto se empieza a disolver y soy uno de los que se va, en casa mi viejo me decía “con el laburo de la música no se come”.

Hay un gran mérito en Charly y Nito, que por dife¬rentes motivos no tuvimos algunos de los otros que anduvimos por ahí, yo por ejemplo: siguieron. Fueron capaces de bancarse todas las puertas cerradas con que nos tropezamos y se siguieron tropezando ellos y tuvieron su recompensa. No es poca cosa.
A mi lo que me pasaba es que me empiezan a apurar en mi casa para que trabaje o es¬tudie o haga algo “útil”, que la música era “pan para hoy, hambre para mañana”, o que de “eso” no se vive. Cosa que tal vez al futuro famoso dúo no les pasaba o que si les pasaba, lo podían sobrellevar. Yo no pude.
Por lo cual salgo a ver como me las arreglo con la guitarra, el bajo o lo que pueda, y así aparece la música infantil y Pipo (Pescador) y el resto.

Charly me vuelve a llamar cuando yo trabajaba de bajista de Pipo Pescador. Los vi en Mar del Plata en el verano del 71, tocaban a las dos de la mañana en el teatro De la Comedia, organizado por el “gordo” Pierre. Me acuerdo que él había conseguido una pieza de un hotel donde íbamos los “Pedro y Pablo” sus mujeres, el perro, Charly, Nito y yo. Dormíamos por turnos y a mi me tocaba a la tarde, terminábamos de tocar a las cinco de la mañana.
Un año después Charly me vuelve a llamar. Cuando “Vida” se entra a vender, al dúo le empiezan a salir shows y recitales todos los fines de semana. Pero no participe en “Vida”, aunque anduve en algunas de las sesiones de grabación “de visita”. Sui Generis ya era dúo, y yo ya no tocaba con ellos. Esto fue a principios de 1973, me llama y me dice que quiere agregar bajo y batería, porque con el piano y la guitarra los shows se le hacían cada vez mas pesados. El batero era Paco Pratti, a quien yo conocía de los ensayos de ellos, a los que solía ir, y que había grabado “Vida”. Y la gran “ventaja” conmigo era que ya me conocía todos los temas y podía empezar ese mismo día, de hecho empecé ese fin de semana, solo con una repasada de algún acorde. En ese momento yo estaba de bajista con Pipo Pescador. Por supuesto me pareció una propuesta maravillosa y dije inmediatamente que si. Por fin se me daba, podía hacer algo que realmente me gustaba y encima iba a cobrar.
Y luego estuve unos días alternando Sui Generis con Pipo, por supuesto me tuve que despedir de Pipo. En ese momento ellos ya habían empeza¬do a grabar “Confesiones de invierno”, así que aparecí grabando algunos temas como “Rasguña las piedras” y “Lunes otra vez”.

Pero no me banque el ritmo. Llegamos a tocar cinco veces por noche, a full!. Me acuerdo de un verano en Punta del Este con María Rosa, Pappo y Botafogo en el bajo.
Llegamos a 1974, empieza el proyecto de “Instituciones” y también algunas cuestiones de “procedimiento” entre Charly y yo, nos llevan a hacer un trato de común acuerdo: terminamos el disco y yo me voy. Algo enojado si, pero no sentía que me habían echado. Aunque a lo mejor un empujoncito hubo…
Esto sucede a fines de 1974. Cuando yo me voy, me suplanta Rinaldo (Rafanelli).... pero el disco no sale a fines del 74 como estaba programado, porque había dos temas que no pasaban la censura, con lo cual o los reem¬plazan o no había disco.... entonces reemplazan los temas… Y esos los graba Rinaldo. El disco recién va a terminar saliendo en 1975 por esta cuestión. A esta altura Rinaldo ya era el nuevo bajista.
El motivo de mi “alejamiento” tiene varias explicacio¬nes, pero creo que la principal es que yo no alcanzo a entender –hasta varios años después y ya era tarde- que este no era el Sui Generis del secundario, sino una resplandeciente empresa en la cual cada integran¬te tiene un lugar, como sucede en las empresas y yo nunca pude, en aquel momento, entender cual era mi lugar en la estructura empresarial. Un grupo que vende la cantidad de discos que vende -aún hoy- y tiene la cantidad de presentaciones que tenia el grupo, no es una banda de aficionados que ensaya los sábados a la tarde, para darse el gusto, sino un engranaje que produce utilidades y como sucede en cualquier empresa, cualquier “desarreglo” en el funcionamiento amerita cambios del tipo que sea. Yo era un “desarreglo” en el funcionamiento.
El Sui Generis que se conoce no tiene nada que ver con el primero desde varios puntos de vista. Por ejemplo, no era el grupo de Charly, si bien era el personaje mas importante era una banda y todo se decidía grupalmente.
Éramos tres a componer temas, Charly, Carlos y yo y cuatro para cantar, los tres anteriores más Nito. Y todo era con ese grado de improvisación y voluntarismo que suele haber en los grupos que recién empiezan. Cuando vuelvo en el 73 la cosa era distinta, era el grupo de Charly, su sonido, sus ideas y su concepción de cómo hacer andar las cosas, lo cual además de no estar mal, era claramente exitoso.
Poco a poco no solo las líneas de bajo, los redobles del tambor, el rasguido de la guitarra, además de los temas, el armado de voces y todo lo que sonaba, eran obra de Charly, sino que además no siempre se quedaba conforme.
Sui Generis, fue uno de los grupos fundadores de toda una corriente musical y de toda una época social y política, que se sigue proyectando en el presente, y yo estaba ahí; la verdad tuve suerte de andar por ahí justo en ese momento.

Después de Sui Generis me cruce alguna vez con Nito en SADAIC y con Juan otro día en el mismo lugar, fuimos a tomar un café, nos contamos que estábamos haciendo, pero nada mas. De la última vez que hablé con Charly debe hacer unos treinta años, a no ser que consideremos un reclamo que le tuve que hacer por los creditos de un tema hace un par de años cuando salio “Sinfonía para adolescentes”, que tiene material del que hacíamos con el grupo grande, por ejemplo “Monoblock” o “Espejos”. Uno de esos temas era “Digo de vos”, que en realidad lo había escrito yo y no se me mencionaba. No es que el tema fuera algo rescatable, en realidad es más que flojo, pero le hice el reclamo por in¬termedio de SADAIC, ante el cual reconoció la equivocación y se cambio la autoría para futuras ediciones. Algo parecido habia pasado con “Natalio Ruiz” donde la letra es de Carlos Piegari y la solución fue la misma que ahora. Con Carlos Piegari trabajé varios años en un estudio de grabación que él tenía en los años ochentas donde grababa con su grupo de entonces “Avatar”.
En algún momento se fue a España y tampoco supe más de él. Beto Rodríguez cayó hará más de 15 años por mi estudio, nos vimos un par de veces, era taxista y se iba a vivir a Córdoba. Y con el que me reencontré, cuando presenté el disco “Canciones” en 2006 fue con Hugo Milione, que es abogado y sigue tocando. Lo volví a ver en una actuación que hice el año pasado en el Colegio de Abogados y el otro al que veo muy de vez en cuando es a Rolando Fortich, que también es abogado y fue el que vino como bajista del grupo grande después que yo me fui.”